La polémica que dejó Noa Pothoven: ¿eutanasia o suicidio inducido?

Escrito por el 6 junio, 2019

Luego de ser abusada reiteradas veces y violada por su primo, Noa Pothoven de 17 años consigue una muerte anunciada. Acarreando una depresión, estrés postraumático y anorexia desde los 11 años, la adolescente le pone fin a su vida tras haberle pedido un suicidio asistido, eutanasia, al gobierno holandés; el cual no se le concedió.

El 24 de octubre de 2018, Noa Pothoven publica una foto de ella misma con una sonrisa pegada en el rostro, y sosteniendo el libro autobiográfico que le dio atención a su fallecimiento. A pesar de que la tasa de muerte por eutanasia se elevó desde su entrada en vigor, la muerte de la holandesa causó un gran revuelo que hasta el Papa se refirió a ello.

«La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. Somos llamados a nunca abandonar a aquellos que están sufriendo, nunca rendirnos mas que preocuparnos y amar para restablecer la paz» escribió el Papa Francisco en su cuenta oficial de Twitter. A lo que todos piensan va dirigido a la supuesta muerte por eutanasia (muerte asistida) de Noa Pothoven.

Pero antes de que las autoridades del país permitieran la práctica que supuestamente llevó a la joven a la muerte, estos habían autorizado su salida paulatina de la escuela por sus problemas psicológicos. En el resumen disponible en Boekscout Publishers de su libro titulado «Winnen of Leren», traducido al español como «Ganar o Aprender», Noa Pothoven nos introduce a las dos oportunidades previas antes de la violación que vivió a manos de su primo.

Era joven. Tenía 11 años cuando empezó. Antes de eso era un perfeccionista, algo que me ponía tensa porque quería hacer todo perfectamente en la escuela. Sin embargo, todavía era bastante normal. Hasta que fui abusada dos veces, hasta que fui violada. Hasta entonces era normal. Después de eso no quedó nada de mi vida. (Sobrevivir). En mi libro puedes leer como hago eso, o al menos como lo intento.

Luciendo más delgada, por la anorexia que padeció por años, Noa compartió en el Instagram dedicado a su libro (@winnenofleren) el premio al «Mejor Libro» que se llevó a casa en la categoría «No ficción». Este premio se le fue entregado a la joven por su misma editorial.

En 2017, fue la primera vez que Noa se acercó a pedir la eutanasia a la clínica «End-Of-Life», la cual se negó a compartir información personal de la joven. Pero, ante los rumores esparcidos por medios internacionales de una posible eutanasia que no fue asistida por médicos, los amigos de Noa Pothoven se refirieron: «Noa no murió por eutanasia. Para poner fin a su sufrimiento, ella dejó de comer y beber», lo cual la llevó a morir en su hogar.

La polémica de elegir vivir

Luego de que esta fake news diera vuelta al mundo dando a conocer a la joven holandesa que murió tras pedir la eutanasia, se abrió un debate sobre la decisión que trae pedir esta práctica. En Holanda desde 2002 que esta muerte asistida es legal, pero no por ello es fácil de conseguir. De hecho, es bastante complicado y se necesita un equipo médico para ello.

Siendo el primer país europeo en darle a la gente la opción de morir por voluntad propia, la vara de accesibilidad a ella es muy estricta. La intervención directa del médico se aprueba luego de que el paciente expresa firmemente y constantemente frente al estado su deseo. Y, luego de que su petición es aprobada, se diagnóstica al paciente entre enfermedades de sufrimiento irreversible o en enfermedades en su etapa terminal y con padecimiento insoportable.

Además de tener que residir en los Países Bajos, la petición de eutanasia debe ser reiterada, voluntaria y producto de una reflexión prolongada. También se deben padecer sufrimientos intolerables y que no se vean prósperos. Y, para asegurar la decisión final del médico cabecera, se debe revisar el caso junto a otros especialistas, quienes tienen que realizar el informe final.

Tal como lo hizo Noa, los menores de edad pueden hacer la petición de eutanasia. Los niños entres los 12 y 17 años deben hacerlo con autorización de sus padres y sin el consentimiento, aquellos entre los 16 y 17 años. Aunque, sus padres deben participar en la decisión final.


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