El escándalo sexual que sacude al K-Pop y a la policia de Corea del Sur

Escrito por el 18 marzo, 2019

Burning Sun, el sol ardiente, era el nombre de club nocturno que actualmente es el centro del escándalo sexual y de corrupción que involucra actualmente no solo a figuras del kpop sino también políticos y a miembros de la policía surcoreana. Todo partió a fines de enero con una denuncia emitida por la cadena coreana MBC donde daba cuenta del asalto que sufrió un cliente de dicho club a manos de guardias del local.

El señor Kim, como fuera identificado el denunciante, dijo que trato de defender a una mujer que estaba siendo acosada sexualmente en el club. Sin embargo, sus intentos fueron respondidos con golpes por parte del personal de seguridad y al momento de llegar la policía, lo arrestaron y también lo golpearon.

Ello se sumó a un video que circulaba por Internet desde noviembre, y que daba cuenta de cómo una mujer evidentemente drogada era arrastrada hacia uno de los salones VIP del local, mientras trataba de aferrarse a un escritorio que había en su camino. Tanto el personal a cargo de Burning Sun como la jefa de seguridad desmintieron el incidente.

Sin embargo, la policía agudizó las investigaciones que venía realizando hace un par de años hasta que la burbuja estalló hace unos días con Seungri, ex miembro de Big Bang (una de las bandas claves de la escena del pop coreano), abandonando la industria musical porque “la polémica se había hecho demasiado grande”, pero sin reconocer que estaba siendo investigado. El artista está siendo investigado no solo por ser dueño del lugar sino también por haber actuado como proxeneta y compartido videos sexuales de mujeres sin su consentimientos en grupos de chats de Kakao Talk, el popular servicio de mensajería coreano.

Uno de los partícipes de estas conversaciones fue Jung Joon Young, cantante y presentador de la televisión surcoreana. El también salió días después a presentar su renuncia del mundo del espectáculo y reconoció haber participado en las conversaciones donde se compartían los videos. Además, los noticieros coreanos revelaron varias conversaciones entre él y el empresario Yoo In Suk, donde implicaba el servicio de prostitutas; y otros donde admitía estar en Berlín, Alemania, haciendo “turismo sexual”, concepto que también es penado por la ley coreana.

Ramificaciones

Yoo In Suk, CEO de Yuri Holdings, compañía que fundó junto a Seungri, ha sido sindicado como quien lideraba los chats donde se coordinaban las ofertas de entretención sexual para clientes. Asimismo, estaba al tanto del material que en ellos se compartía y era quien oficiaba de mediador entre los Idols y la policía, encubriendo escándalos a través del pago de coimas.

Los clubs del distrito de Gangnam en Seoul, uno de los más exclusivos de la capital sur coreana, son conocidos por recibir clientes VIP: miembros de bandas de k-pop, estrellas de la televisión, políticos y gente de clase alta en general. De estilo más occidentalizado, son en cierta parte la expresión de una sociedad exitosa económicamente.

En 2009 el periodista Joo Won Kyu publico el libro “Made in Gangnam”, que da cuenta de una extensa investigación en los locales nocturnos del área, donde fue testigo presencial de cómo menores de edad llegaban a ellos a trabajar para prostituirse. El escritor señaló que trabajó encubierto como chofer y repartidor para conocer por dentro el funcionamiento de estos lugares, y que en ellos vio cómo adolescentes eran drogadas para acceder a vender sus cuerpos a hombres adinerados.

Estos antecedentes dan lugar a entender que esta es solo la punta del iceberg de un escándalo que abarca diferentes tipos de delito y donde no sólo famosos sino personas poderosas están involucradas. Los noticiarios coreanos hablan de Seungri enviando prostitutas a hombres de negocios japoneses y de compartir con una reconocida de drogas dentro de su local nocturno, entre otras cosas.

Asimismo, el escándalo afecta también a Choi Jonghoo (ex miembro de FitIsland), un ex empleado de YG Entertainment, y hasta el hermano de una idol de un conocido grupo de chicas. La reacción de las fans ha sido dispar: mientras una han mostrado sentirse decepcionadas de su ex ídolos, otras aún los defienden. Especial hincapié hacen en eso último las seguidora de Exo, uno de los grupos más reconocidos actualmente, pues dos de sus miembros, Chanyeol y Sehun, han sido amigos de Seungri durante años.

Antecedentes

Pese a lo fuerte que ha golpeado a Corea del Sur, tanto así como para que el primer ministro Leek Nak-yeon pidiera extrema urgencia a las policías en las investigaciones que se están llevando a cabo, no es la primera vez que el mundo del espectáculo del país asiático se ve afectado por algo similar. El 2009 la actriz Jang Ja Jeon se suicidó y en su nota de despedida señaló haber sido víctima de maltrato físico por parte de su manager Kim-Sung Hoon, quien además la había obligado a mantener relaciones sexuales con una treintena de ejecutivos ligados al mundo del entretenimiento.

Aunque la policía surcoreana dijo haber extraviado la nota y nunca dio a conocer los nombres, con el tiempo se filtraron algunos entre los que se cuentan productores y altos cargos tanto de la cadena KBS, como de MBC, SBS y Lotte. Las investigaciones por este caso siguen en curso, e incluso estos días se solicitó se extendieran por un tiempo más.

Lo cierto es que en el país asiáticos las mujeres son frecuentemente asediadas por cámaras ocultas que las graban sin su consentimiento, dando origen a un tipo especial de pornografía. La práctica, que se conoce como Molka, ha tenido un auge en los últimos años debido al desarrollo tecnológico y el consumo de teléfonos móviles cada vez mas sofisticado. De hecho, los fabricantes han tenido que agregar un efecto de sonido cada vez que la cámara graba para combatir este delito.

Las mujeres son grabadas no sólo por sus parejas, que tras terminar la relación hacen lo que se llama «porno vengativo», distribuyendo los videos en Internet sin consentimiento, sino que también en probadores de tiendas, baños públicos, oficinas y escaleras. El Metro de Seúl de hecho cuenta con una brigada especializada en identificar a los perpetradores de este tipo de acoso, identificados en su mayoría como hombres entre 24 y 30 años, con estudios superiores y un buen pasar económico.


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